Afrontar el Cambio Climático

Por un desarrollo cultural, técnico y económico con una ética de la respectividad responsable.

  1. Se ha alcanzado un consenso científico y social sobre el cambio climático.

El estudio científico del clima y sus cambios no es nuevo. Desde hace más de un siglo el Q. Arrhenius comenzó a sospechar que el CO2 tenía una participación en el mantenimiento de la temperatura del planeta, a través de lo que denominó “efecto invernadero”, y calculó que un incremento al doble en la producción de CO2 llevaría a un aumento de 4° C de la temperatura del planeta. Gradualmente se ha ido estableciendo como disciplina científica el estudio del clima, y el consenso y las controversias entorno a sus conclusiones sobre el origen antropogénico del cambio climático han evolucionado desde un escepticismo relativo hasta un fuerte consenso. El acuerdo científico de que el cambio climático era causado por la actividad humana comenzó a surgir en los años ochenta, poco después de que se celebrara la Primera Conferencia Mundial sobre Clima (1979). A principio de los noventa sólo dos terceras partes de los científicos especializados dedicados al estudio del clima creían en el origen antropogénico del cambio, pero en la actualidad más del 97% está convencido de que hay evidencia científica sólida de este hecho.

Hoy se conocen con claridad cuáles son las principales sustancias químicas (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos, hexafluoruro de azufre y el trifluoruro de nitrógeno) y cuáles son los factores que participan en el cambio climático: la quema de combustibles fósiles y carbón que incrementan y aceleran la acumulación de gases de efecto invernadero; la deforestación de bosques y selvas para monocultivos y ganadería que libera gases de efecto invernadero y que impide su asimilación a través de la fotosíntesis, alterando el ciclo del carbono en tierra y mares; la producción de alimentos para consumo humano y animal y la industrialización de la producción de carne.

Sabemos qué industrias y qué países son los que más aportan a la emisión de sustancias contaminantes. Son de las más contaminantes la industria eléctrica, la industria de la manufactura y la construcción, la industria del transporte, la agricultura y la ganadería. Los países que más contribuyen a la contaminación son China, Estados Unidos, India, Rusia, Brasil.

Fuente: Descripción general de los gases de efecto invernadero | US EPA

Fuente: Cambio climático: por qué el consumo de carne y lácteos tiene tanto impacto – BBC News Mundo
Fuente:5 mitos sobre el cambio climático (y cómo la ciencia los desacredita) – BBC News Mundo 

Se estima que en lo que va de la era industrial la temperatura promedio del planeta se ha incrementado en 1.1 °C. Con base en la información disponible hoy se sabe que de seguir al mismo ritmo de la producción de gases efecto invernadero se alcanzará un incremento de temperatura promedio de 2.7°C para finales de este siglo. Lo cual sería devastador, causando el deshielo de los polos terráqueos, con un aumento del nivel del mar, y eventos climáticos cada vez más violentos como huracanes, olas de calor y profundas sequías. De hecho, con lo hasta ahora realizado es posible que se alcancen los 1.5°C en los próximos 20 años.  Los expertos convocados por la ONU estiman que con tan sólo un aumento del 2°C se perderían ecosistemas como los arrecifes de coral, desaparecerían el 18% de los insectos, el 16% de las plantas y el 8% de los animales vertebrados (IPCC 2021).

Con las políticas hasta hoy adoptadas se ve difícil frenar el incremento del nivel del mar, por lo que aún con medidas sostenibles se alcanzarían incrementos de hasta 1 m a fines de este siglo. Podrían alcanzarse hasta los 2 m de incremento del nivel promedio del mar en caso de uso intensivo de combustibles fósiles para finales del siglo XXI.

 Fuente: 5 revelaciones del preocupante informe de la ONU sobre cambio climático – BBC News Mundo
 Fuente:5 revelaciones del preocupante informe de la ONU sobre cambio climático – BBC News Mundo

2. Acciones que deben ser tomadas para frenar y mitigar el cambio climático.

A fin de poder frenar el cambio climático son necesarios desacelerar el consumo de combustibles fósiles y modificar nuestros patrones de consumo de bienes y servicios. Sin duda revertir el cambio climático es hoy por hoy una alternativa clausurada; nos quedan acciones de mitigación y prevención para cambios mayores. Sin embargo, no existe todavía la tecnología que nos permita suministrar energía limpia en concordancia con las necesidades actuales. El implementar las alternativas no contaminantes requieren de elevados costos, que eventualmente podrían producir a mediano y largo plazo mayor o igual contaminación. Los sumideros de carbón y el cero neto de emisiones funcionan para modelos políticos y económicos, pero son impracticables por carecerse de la tecnología necesaria. El financiamiento a los países pobres para implementar tecnologías limpias de generación de energía son otra forma de endeudamiento que traerá a larga mayor pobreza, desigualdad y factores de destrucción de los ecosistemas y migración. Los claroscuros con los que finalizó la COP26 en Glasgow son evidencia de la complejidad política y económica para la toma de decisiones efectivas y la puesta en marcha de acciones contundentes contra el cambio climático. Mencionemos unos ejemplos: 1) Se obtiene por primera vez en 30 años un acuerdo para incluir el carbono mineral como causa contaminante a atacar, pero China y la India sabotean la redacción para indicar una reducción gradual y no una eliminación gradual, planteando la posibilidad de ajuste al plan según necesidad nacionales. 2) Se acordó detener la venta de automotores de gasolina y diésel par 2040, sin embargo, Estado Unidos y Alemania no firmaron el acuerdo. 3) Más de 100 países se comprometen a reducir en 30% la emisión de metano para 2030, sin embargo, no hay tecnología ni procesos para su reducción durante el proceso extractivo de crudo o en la ganadería. 

Modificar los patrones de consumo alimentario, de bienes y de servicios implica un cambio cultural que requiere nuevos paradigmas sobre la realidad, la vida humana y de otros seres en el planeta, así como de la naturaleza de la técnica y de la cultura. Hasta hoy, un principio de dominación como ideal regulativo de la técnica, y por ende de la cultura, nos ha llevado a objetualizar las relaciones con nosotros mismo hasta la auto explotación, la explotación de otros seres humanos vulnerables, así como de animales, plantas, material genético y minerales, los cuales son vistos como materias primas disponibles al servicio del consumo humano. Entidades como etnias, culturas, y expresiones artísticas han sucumbido a la objetualización, a la primacía del sujeto sobre el objeto, donde el mercado es la esfera que subsume instituciones, asociaciones, la educación y la política. La ética se ha publicitado como el terreno donde es posible construir nuevas formas de relación. La ética como bioética, como ecoética, como zooética, como una forma del descentramiento del sujeto de la modernidad antropocéntrica.


3. Consideraciones éticas para la toma de acciones estatales, comunitarias e individuales.

Hay esfuerzos por ir más allá del antropocentrismo, para muchos, la mejor manera de definir el elemento causal primario, la causa raíz de la explotación del planeta y del complejo fenómeno del cambio climático. Teóricos como el historiador Yuval Noah Harari, con razones distinta a la de August Comte, pero en el mismo espíritu progresista, ha explicado la historia humana como una sucesión de fases que van del animismo, al teísmo, y de allí al humanismo, para terminar en un posthumanismo en virtud de las desmitificaciones llevadas a cabo por la ciencia. Lo que ha dominado en la modernidad y en la tardomodernidad, según estos esfuerzos explicativos, ha sido el humanismo (liberal), el cual, necesariamente, comenzará a dar paso a visiones posthumanistas/ transhumanistas, tras el avance de la ciencia y el desarrollo de la tecnología. Hecho irónico si se considera que humanismos y cientificismos nacen del mismo vientre, con dos almas gemelas. Baste recordar que la idea medieval y cristiana de cosmos ordenado, cuya regularidad inteligible en una historia progresiva y evolutiva, permitieron tanto el nacimiento de la ciencia y sus leyes y principios matematizables, como la idea del ser humano racional, capaz de tomar en sí mismo su curso, su desarrollo y su destino (el humanismo ilustrado).

Sin entrar en mucho detalle, cable aclarar que el Posthumanismo/ Transhumanismo es una Medusa con mil cabezas de serpiente, con énfasis filosóficos, tecnológicos, políticos, postapocalípticos, y un largo etcétera, y que van, por un lado, desde un descentramiento o deconstrucción de lo humano como criterio de valor y primacía ética y cultural (Posthumanismo filosófico, Posthumanismo cultural); o bien, por otro lado, desde la simple pretensión de una mejora de las capacidades humanas vía las tecnologías digitales y la biotecnología, hasta un borramiento de las debilidades humanas a través de la inteligencia digital, liberadas aquellas de las limitaciones de nuestras propiedades biológicas y trasvasadas a superficies de silicio y de estructuras cuánticas (Transhumanismos). Hoy por hoy Posthumanismo y Transhumanismo no son claramente diferenciados, por lo que los consigno casi siempre vinculados con una diagonal.

Pero prosiguiendo en nuestro tema central, la superación del antropocentrismo se ha elaborado a través de los diferentes posthumanismos/ transhumanismos, como el biocentrismo, el ecocentrismo o el zoocentrismo. Todos ellos en busca de un principio que dé cuenta de por qué los seres humanos deben hacerse cargo de la protección de la vida y de sus condiciones necesarias y suficientes, o como decía el Dr. Enrique Dussel- por cierto, poco valorado por los autores contemporáneos, pero antecedente fundamental de los discursos de moda-: del principio material de la ética de hacerse cargo de producir, reproducir y desarrollar la vida del sujeto ético.  Ciertamente en Dussel el énfasis es el sujeto humano; el humano como agente ético, que actúa éticamente, primariamente consigo mismo y con sus congéneres, y en segunda instancia con otras creaturas sintientes. La suya es sin duda, todavía, una ética humanista; pero su principio es extensivo, y suena familiar a los muchos posthumanismos: la sintiencia.

Recientemente la Dra. Paulina Rivero Weber ha emprendido esta tarea de superación del humanismo a través de la publicación de su libro Introducción a la Bioética, el cual decanta su labor docente de ya hace varios años. Una de sus tesis centrales es que el humanismo fundamenta el antropocentrismo, el cual sólo alcanza a mirar al hombre. Es decir, es incapaz de mirar a los otros seres con respeto, con empatía, con la posibilidad de que sus esquemas de valores respondan también a los intereses de los otros seres no humanos: “El problema con el humanismo es que se fundamenta en el antropocentrismo, y no olvidemos que la bioética no puede ser antropocéntrica, porque conlleva la miopía respecto del resto de los seres no humanos.” Es verdad que por momentos su argumentación es contradictoria, porque llega a afirmar que “el humanismo ha sustentado el antropocentrismo”; sin embargo, y pese a este error conceptual, sí queda claro a lo largo de su obra que hay una conexión indisoluble entre humanismo y antropocentrismo, y que la bioética, o más inclusivamente, la ética en forma de zooética podría llevar acabo la tarea de desmontar este antropocentrismo. De acuerdo a la Dra. Rivero, la mirada teocéntrica, básicamente cristiana, es el fundamento de la concepción supremacista del hombre. Dice: “Se trata de una tradición que considera que todo cuanto existe está ahí para el ser humano, lo que es aún más claro, éste está llamado a reinar sobre todo cuanto existe e incluso dominar la Tierra.” A mi juicio su lectura es parcial, su lectura bíblica y su lectura de la historia de las ideas y de las prácticas culturales de Occidente. Primeramente, porque la recapitulación de todas las cosas en Cristo que promovió uno de los principales artífices del rostro actual de cristianismo bíblico, el apóstol Pablo, pone el centro y el reinado en Cristo y no en el hombre, en el Creador y no la creatura. Por otor lado, porque el cristianismo occidental preponderante, logocéntrico y patriarcal, fue moldeado por la religiosidad y la filosofía griegas, primeramente, por una mezcla de helenismo y neoplatonismo, y después, ya en la Alta Edad Media (o Plena Edad Media), por el aristotelismo tomista. Recordemos que una primera forma de humanismo nace con los sofistas, al dejar de lado los intereses naturalistas de los jónicos y eleáticos  en la búsqueda del principio esencial y fuente de todas las cosas, y centrar los problemas filosóficos interesantes en el carácter humano y su vida política, por ejemplo, en Protágoras 480-410 a.C. Ciertamente esto, que deriva probablemente, como lo han sugerido varios autores como Rodolfo Mondolfo, del contacto de los griegos con otros pueblos y colonias, con otras costumbres, ideas y leyes, y sobre todo de las guerras médicas (cerca de 490 a.C.) entre persas y griegos, que les hicieron replantearse a los filósofos griegos los fundamentos de las leyes, los modos de vida, de la moralidad, etc., es un cambio de énfasis, pues la tensión dualista típica de la religión y filosofía griegas entre forma y materia permeó y permaneció en toda la tradición órfico-pitagórica como lo ha mostrado H. Dooyeweerd en su libro Las raíces de la Cultura Occidental.

Pienso que la dualidad de categorías es lo que nos ha sumergido en la tensión entre la Materia y la Forma (en términos filosóficos), entre la Naturaleza y la Gracia (en términos teológicos), entre sujeto y objeto, entre lo natural y lo humano. La idea expuesta por la Paulina Rivero entre la moral natural y la moral racional reifica esa tensión. La primera basada en los mecanismos instintivos de los animales para hacer frente a los instintos básicos (alimentación/ reproducción/ agresión/ huida); la segunda como elaboración racional de los valores fundamentales centrados en el hombre. Creo ya de entrada este esquema imposibilita la tarea de la bioética, actividad humana racional y alimentada por el saber científico (y por ello heredera del humanismo) para llevar a cabo el objetivo de mirar más allá de lo humano. Dice Rivero: “Para que la bioética cumpla esa función debe, como ya dejamos sentado, dejar de ser antropocéntrica. Lo hemos dicho: la mirada nunca dejará de ser humana, porque eso es lo que somos; seres humanos. Pero lo que define el antropocentrismo es el lugar hacia el cual se mira y no el lugar desde donde se mira.” Es importante resaltar que Paulina Rivero al contrastar moral natural con moral racional nunca postula un regreso deseable a lo natural. De hecho, lo considera imposible, aunque hay en ella cierta nostalgia. Nostalgia por ejemplo por los mecanismos inhibidores de la violencia, pues considera que el hombre se ha convertido en un ser cuyo núcleo es la violencia. Dice: “Ya no podemos confiar en la moral natural, pues la hemos perdido, y lo poco que queda de ella no es funcional para el ser que somos. De ahí que la ética, entendida como el cuestionamiento racional de las costumbres, sea necesaria como un posible camino diferente al de la moral natural, que nos ha quedado vedado”.  Sin embargo, el reto es como hacer que esa ética, en principio racional, sea distinta, o de un orden superior- una racionalidad de segundo orden-, a la moral racional que hoy vivimos y que nos tiene metidos en el caos medioambiental y sus múltiples injusticias.

Otro proyecto reciente para ir disolviendo el antropocentrismo es el del Dr. Jonathan Caudillo Lozano que, rescatando el viejo cinismo filosófico, y entretejiéndolo con el nuevo cinismo de Sloterdijk intenta un eje unificador mediante la revaloración del concepto de physis. El cinismo antiguo vio a la physis como una fuente de eticidad, manifiesta en los animales y en el cuerpo humano: “…el bíos cínico ve la physis como fuente de una eticidad que, si bien es observable en los animales, también se manifiesta en el cuerpo. El cuerpo es una manifestación directa de la physis, y avergonzarse de él es avergonzarse de lo que nos hace ser parte de la comunidad de lo viviente.” Es decir, lo que nos pretende plantear es que hay algo común en el humano y en el animal, del orden de lo biótico, que es producto de la physis, y que puede servir como fuente y factor de eticidad, un saber de la carne y un saber que puede ser hallado en la vida de los animales: “En el núcleo del cinismo podemos encontrar un descentramiento del antropocentrismo, en el momento que se considera a los animales como modelos éticos que hacen visible la ley subyacente de la physis.”

Pero la idea de physis se elaboró en tensión con el nómos. Una tensión que sin duda evolucionó con el tiempo en el pensamiento griego. Y habrá que añadir que, casi siempre las tensiones dualistas se han intentado resolver con los riesgosos reduccionismos. El nómos griego era inicialmente para Heráclito el saber válido, ya fuera costumbre, regla política u orden del universo. Aun cuando se distinguía el nómos humano del nómos divino, dado que el primero se nutría del segundo, mantenía por ello su valor de verdad. Sin embargo, los cínicos hicieron del nómos humano un saber convencional arbitrario, relativo y en ocasiones injusto, un tanto siguiendo la acepción difundida por Heródoto de nómos como costumbre y sobre todo por la prédica sofistica: “leyes no escritas y eternas (naturaleza), opuestas a las leyes escritas y mudables (convención)” . ¿Pero podía physis sustituir como saber al nómos divino? ¿Como fundamentar el saber personal y el saber comunitario sólo en la physis? Los estoicos tuvieron que relacionar el logos con la physis para derivar de allí su ética. Es decir, la ética como producto de un principio de racionalidad del mundo y de su inteligibilidad.

Con todo esto lo que quiero destacar es que la ética no puede renunciar al nómos porque siempre habrá una ley en la physis que el nómos elabora y enuncia. Kant ideó un sistema teórico perfecto donde la ética era un imperativo universalizable basado en el deber más que en el bien, o la virtud o la felicidad, pero que ignoraba la contingencia de la moral práctica, y lo volvía difícilmente practicable. Hegel, Marx y Nietzsche labraron el terreno para hacer de la moral una invención personal, particular, no socializada y universal, una moral concreta opuesta a la moral trascendental kantiana, y con ello lamentablemente vaciaron a la ética de contenido. Heidegger y los filósofos analíticos pusieron un ladrillo más en el nuevo edificio de la filosofía: al despojarla de metafísica y de sujeto cognoscente hicieron del lenguaje el punto de partida y el límite del saber. La filosofía de la segunda mitad del siglo XX se volvió filosofía del lenguaje (Filosofía Analítica, Hermenéutica, Estructuralismo, etc.). ¿Qué hay más allá de lo que circunscribe el lenguaje? Una ética universal, un valor o principio universalizable siempre estará delimitado por los usos del lenguaje. La filosofía primera se volvió Filosofía Moral en el contexto de los usos cultural y comunitarios del lenguaje, y que discurre sobre ética, política y prácticas culturales (R. Hare, J. Rawls, K-O Aple, J. Habermas, etc.). Decía Victoria Camps que “la filosofía hoy se concibe a sí misma como una reflexión de la cultura, siendo el comportamiento ético y político una de las manifestaciones culturales tal vez necesitadas de mayor reflexión”. La idea de que la bioética salvó a la filosofía es sólo una inversión. La bioética alcanzó relevancia porque la filosofía moral había allanado el terreno y porque ha habido un retorno de la ética de la virtud y las filosofías helénicas, como el cinismo y el estoicismo, de la mano de autores como  Alasdair MacIntyre, Peter Sloterdijk o Martha Nussbaum. Sin embargo, la bioética como hoy se practica es una disciplina de frontera. Una disciplina que tiene pies y manos en la realidad concreta que las ciencias estudian y muestran. Pero no es filosofía, no puede ser filosofía moral, ni filosofía primera; pero a la vez, no puede carecer de una filosofía. Sería extenso de mostrar, pero a mi juicio la ética, ya sea como bioética, ecoética o zooética, debe ser considerada una ciencia especial que armonice su saber en un marco filosófico, y vincular nómos y physis en cada una de las disciplinas, biológicas, jurídicas o éticas, etc. De otra forma prolongaremos un dualismo que perpetuará las categorías de dominación.

Lo interesante de todo lo anterior expuesto es que finalmente la pretensión de expulsar a la metafísica y hacer de la filosofía moral la filosofía primera no fue completamente exitosa. Los discursos que hoy se agrupan bajo la idea de postmodernidad asumen una ontología débil, necesaria para la inteligibilidad de sus propuestas. La filosofía de la técnica, hoy de moda, y muy interesada en la tradición simondoniana (Simondon vía Deleuze) rescata la physis como un principio ordenador: un exceso de vida que estructura los seres vivos, su técnica y su cultura. Pero es una metafísica disfrazada de ontología débil u ontología de procesos. El problema con las ontologías débiles es que relativizan tanto la ciencia como la ética, por lo que hay que volver a una ontología que rescate la relación sin que haga del ser un destino. Toda ética, sea en forma de bioética, zooética o ecoética tiene que considerar la respectividad ontológica de los seres físicos, biológicos, culturales o tecnológicos. Disolver la dicotomía sujeto/objeto, y el predominio del primero, sea en su forma antropocéntrica, logocéntrica o patriarcal. Uso respectividad de manera cercana al concepto zubiriano. La respectividad no es relación, es apertura en codeterminación. En la simple relación la jerarquía o el dominio pueden prevalecer. En la respectividad hay múltiples formas de relacionalidad mutuamente constituyentes. Las cosas no son primero reales y después entran en conexión, sino que están conectadas constitutivamente. Las relaciones sujeto-sujeto y sujeto-objeto, deben ser comprendidas en una respectividad y relacionalidad, donde hay una codeterminación, un desenvolverse vinculados. No hay una separación entre el ser y el deber ser, y por lo tanto hay una responsabilidad de los agentes éticos del cuidado amoroso de otros existentes. Ello evitaría quedar atrapados en cualquier ética de los fines o cualquier ética de los principios o normas, y descentrar al logos, o al anthropos, como peso y medida de todo principio, de toda norma o de todo valor. En la conducta ética ¿ante qué se responde? No ante los fines, no ante los principios, se responden ante la alteridad radical de la otredad. Perseguir fines nos puede llevar a la obsesión de alcanzar, por ejemplo, el mayor beneficio para el mayor número, y dejar de lado a las minorías o a las singularidades. Responder ante principios nos puede llevar al actuar mecánico, algorítmico y procedimental, sin la apertura al futuro, por ejemplo, de los seres vivos que evolucionan o de las comunidades, o de las generaciones futuras.


  1. Molina, M., Sarukhán, J. y Carabias, J. El cambio climático. Cusas, efectos, y soluciones. FCE (México), 2017. pp. 20-21.
  2.  Otras fechas importantes: En 1992 la ONU desarrolló la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro. En ella se adoptó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).  Este Convención se planteó el objetivo de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera para evitar la peligrosa interferencia de la actividad humana en el sistema climático. En la actualidad, el tratado cuenta con 197 signatarios. A partir de 1994, año de entrada en vigor de la convención la ONU convoca anualmente la Conferencia de las Partes (COP) o cumbres climáticas mundiales para dar seguimiento a los acuerdos alcanzados. La primera COP se celebró en Berlín en 1995. Durante las cumbres mundiales se han realizado extensiones de los acuerdos iniciales, como en 1997, que se firmó el Protocolo de Kioto definiendo límites a alcanzar en 2012 de emisiones contaminantes por parte de los países desarrollados. El Acuerdo de Paris de 2015, donde se acordaron intensificar esfuerzos para evitar que se sobrepasara el incremento promedio mundial de temperatura de 1.5°C con respecto a la era preindustrial.
  3. Rosen, J. Respuestas definitivas a las grandes preguntas sobre el cambio climático. NYT, 25-May-21.
    “Según este informe, las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las actividades humanas son responsables de un calentamiento de aproximadamente 1,1 °C desde 1850-1900, y se prevé que la temperatura mundial promediada durante los próximos 20 años alcanzará o superará un calentamiento de 1,5 °C. Este dato es fruto de la mejora de los conjuntos de datos de observación para evaluar el calentamiento histórico, así como de los progresos en el conocimiento científico de la respuesta del sistema climático a las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el ser humano.”
    (IPCC 2021, URL https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2021/08/IPCC_WGI-AR6-Press-Release-Final_es.pdf)
  4. Dyke, J., Watson. R. y Knor, W. Medio ambiente: por qué el alabado concepto de cero neto para emisiones de carbono es «una trampa peligrosa». BBC Mundo, 10 de Noviembre 2021.
  5. Maya, C.E. Financiarización y cambio climático. 24 Horas. El diario sin límites. 8 de Noviembre de 2021. Liga: Financiarización y cambio climático – 24 Horas (24-horas.mx)
  6. Véase: McGrath, M. COP26: Los avances (y las sombras) que deja el nuevo acuerdo mundial por el cambio climático. BBC Mundo, 14 de noviembre de 2021.
  7. Véase: McGrath, M. COP26: Los avances (y las sombras) que deja el nuevo acuerdo mundial por el cambio climático. BBC Mundo, 14 de noviembre de 2021.
  8. Sigo acá de cerca los planteamientos realizados por Álvaro López López y Gino Jafet Quintero Venegas en su conferencia Poshumanismo, en el marco del V Seminario Internacional Los filósofos ante los animales. Léxico de ética animal, el día 12 de Noviembre de 2021. https://www.youtube.com/watch?v=xNNjCxRWrd0
  9. Dussel, E. Ética de la liberación, en la edad de la globalización y la exclusión. Editorial Trota (Madrid), 1998, pp. 91 y ss.
  10. Rivero Weber, P. Introducción a la bioética. Desde una perspectiva filosófica. FCE (Mexico), 2021.
  11. Ibidem, p. 75.
  12. Ibidem, p. 68.
  13.  Ibidem, p. 68.
  14. “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” Col. 1:16.
  15. Recuérdese que los jónicos buscaban un solo principio universal en la naturaleza que explicara las cosas en devenir: Para Tales el agua; para Anaxímenes es el aire; para Heráclito es el fuego. Tras la crítica de Parménides donde la unidad del ser no puede dar lugar al devenir, para los eleatas se hizo necesario una multiplicidad de principios naturales que dieran lugar a la realidad y devenir de todas las cosas. Empédocles por ejemplo establece sus cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Para Anaxágoras habrá tantos elemento o sustancias primordiales como propiedades de las cosas. Demócrito aceptará dos tipos de cualidades, ser (lleno) y no ser (vacía), y la llenura del ser se dará por una infinitesimal cantidad de átomos que son de la misma cualidad, pero difieren de sus propiedades cuantitativas como magnitud, peso forma, ubicación.
  16. Mondolfo, R. Breve historia del pensamiento antiguo. Losada (Argentina), 2003.
  17. Dooyeweerd, H. Las raíces de la cultura occidental. Editorial CLIE (Barcelona), 1998, p.p. 15-23.
  18.  Ibidem p. 104.
  19. El en Epilogo de Introducción a la Bioética la Dra. Rivero hablará de la compasión como un elemento necesario, una salida para salvar al planeta. Esta idea me hace pensar en una vuelta a la ética de la virtud. Pero en un retorno, quien retorna ya no es el mismo o la misma. Siguiendo a Frans de Waal afirmará que la compasión puede hallarse en los animales humano y no humanos.
  20. Ibidem p.104
  21. Lo que ha explicado el Dr. Caudillo de manera magistral en su ponencia del 15 de Noviembre en la Cátedra Extraordinaria de Bioética, es que Sloterdijek combate el cinismo moderno haciendo un rescate del antiguo cinismo griego y rebautizándolo como quinismo. Ambos cinismo, moderno y antiguo, desprecian el idealismo; son un acto inmanente de entendimiento de la ética y la política, con un uso pragmático. Sin embargo, el cinismo moderno que ataca Sloterdijek es un uso consciente de la ideología, un enmascaramiento de la verdad que se admite en privado y que se falsea en público. El cinismo antiguo en un desenmascaramiento de los grandes fines, el progreso, la racionalidad instrumental, donde la vida no es ningún medio para algún fin. 
    Véase: https://www.facebook.com/watch/live/?ref=search&v=625769358792633
  22. Caudillo Lozano, J. El tonel Filosófico de los Perros. Un análisis de los Principios de la Escuela Cínica. Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animales. Año VIII, Vol. I, Jun 2021. p. 277.
  23. Ibidem p. 280.
  24. Véase: Bravo, F. La antítesis sofística nómos-physis. Apuntes Filosóficos 4 (1993): 103-134.
  25. Mondolfo, R. Breve historia del pensamiento antiguo. Losada (Argentina), 2003, p. 23.
  26. Véase Cortina A. y Martínez E. Ética. Akal (Madrid), 2001, pp. 84 y ss.
  27. Presentación al libro: Camps, V., Guariglia, O. y Salmerón, F. Concepciones de la ética. Editorial Trotta (Madrid), 2004, p. 19.
  28.  Toulmin, S. How Medicine Saved the Life of Ethics. Perspectives on Biology and Medicine, 25, 4 (1982), 736-750.
  29. MacIntry, A. Tras la virtud (1981)
  30. Sloterdijk , P. Crítica de la razón cínica (1983)
  31.  Nussbaum, M. La fragilidad del bien (1986), o Cultivando la Humanidad (1997).
  32.  He explorado este punto en mi libro, Cultura, Arte y Psicoanálisis, 2011, pp. 90 y ss. http://www.codigosurbanos.com/v4/pdf/EnsayosReunidos.pdf
  33. “Respectividad constituyente es, en definitiva, la estructura transcendental de la apertura de lo real como «realidad mundanal suya», de lo real como «realidad actual» en el mundo, y de lo real mundanal como «meramente actual» en la intelección. Realidad suya, ser, intelección, son tres momentos estructurales de la respectividad de lo real de los cuales cada uno fundamenta el siguiente, porque son tres aspectos de la apertura de la formalidad de realidad. Precisamente por esto, ni realidad suya, ni ser, ni intelección son relación: son, en última instancia, respectividad metafísica.” Zubiri, X. De REALITAS III-IV: 1976-1979, Trabajos de Seminario Xavier Zubiri, Madrid, 1979, pp. 13-43.  URL: http://www.zubiri.org/works/spanishworks/Respectividad.htm
  34.  En la filosofía de Herman Dooyeweerd hay un orden nómico con un lado ley y un lado sujeto que define la estructura entitiva y sus procesos temporales. La respectividad zubiriana podría entenderse en este contexto del orden nómico, con la ventaja suplementaria que daría claridad sobre la entitividad, la existencia, la relación, la interacción y la intelección.

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